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28/02/2010

Presidente del Senado Pared Perez: en la RD ha ocurrido revolución institucional

SANTO DOMINGO.- El presidente del Senado, Reynaldo Pared, consideró este sábado que en la República Dominicana se ha producido “una auténtica revolución institucional” en lo atinente a decenas de nuevas leyes trascedentes para el desarrollo político y económico.

Entre ellas mencionó las de Presupuesto del Sector Público, Sobre Soborno en el Comercio y en la Inversión, Sobre Compras y Contrataciones de Bienes y Servicios con el Estado, Implementación del DR-CAFTA, Acuerdo de Libre Comercio con la Unión Europea, Rectificación Tributaria, creación de los ministerios de Hacienda, Economía, Planificación y Desarrollo, Planificación e Inversión, la de Control Interno y Contraloría General de la República; la que funda el Sistema Integrado de Administración Financiera del Estado, Sobre Crímenes y Delitos de Alta Tecnología, de Recapitalización del Banco Central, de Eficiencia Recaudatoria, de Función Pública; nueva Ley para el Distrito Nacional y los municipios, de Aviación Civil y Sobre Energías Renovables.Pared emitió estos criterios al pronunciar su discurso en la reunión conjunta de las dos cámaras congresionales con motivo del mensaje del presidente Leonel Fernández acompañado de las memorias de los ministros.

Dijo que el actual Congreso Nacional dirigido por el Partido de la Liberación Dominicana, caracterizado por un proceder y una conducta apegados a la ética y la transparencia, ha emprendido, conocido y aprobado, un conjunto impresionante de iniciativas de variados temas, introducidas, por el Poder Ejecutivo y los propios congresistas.Texto del discursoEl texto íntegro del discurso de Pared Pérez es el siguiente:

Señoras y Señores:

Hablar del 27 de febrero para todos aquellos dominicanos y dominicanas de buena voluntad, es hablar de patria, nacionalidad, independencia, libertad, democracia, decoro, dignidad, ética, patriotismo, coraje, valentía. Es hablar de la visión, la vocación de sacrificio, el esfuerzo sostenido e incansable y el trabajo perseverante, de valiosos y excepcionales hombres y mujeres.

Es hablar del día más importante y de mayor significación histórica y patriótica, ya que en una fecha como ésa, hace 166 años y como consecuencia del grito de independencia a cargo de Los Trinitarios, nacimos como nación y como país libre que se empezó a llamar República Dominicana.

El homenaje a los febreristas de 1844, no debe limitarse simplemente a que cada año recordemos con sentimientos patrios y la celebración de actos, su ejemplo y valor. No.

El mejor homenaje que le podemos brindar a su memoria y a su conducta, es el proceder que, como buenos ciudadanos, podamos adoptar diariamente; el de ser cumplidores y respetuosos de la ley; el de observar los deberes que nos imponen la Constitución y demás disposiciones adjetivas; el denunciar lo incorrecto y lo mal hecho; repudiar los abusos, vejámenes y atropellos que se pudieran cometer; exigir con decoro y decencia a las autoridades correspondientes, las obligaciones que le demandan el ejercicio de sus funciones; en fin, insistir y demandar la transparencia y diafanidad en las actuaciones de todos los actos de la vida de la nación.

Solo así y únicamente así, seremos merecedores de compartir la nacionalidad con los heroicos trinitarios.

¡VIVAN DUARTE, SANCHEZ Y MELLA Y LOS DEMAS PATRIOTAS DE FEBRERO DEL 44!

Hoy, también, tenemos junto a los asistentes en este solemne salón, la presencia del Honorable Señor Presidente Constitucional de la República.

Y su comparecencia se corresponde, con el cumplimiento del deber que impone, tanto a él como a los señores congresistas, nuestra Carta Magna, por aplicación combinada de sus artículos 114, 121 y 128, numeral 2, del acápite f).

En otras palabras, en este día de cada año, "Las cámaras se reunirán conjuntamente para "Recibir el mensaje y la rendición de cuentas de la o el Presidente de la República y las memorias de los ministerios".

Ahora bien, para el presente período congresional 2006-2010, esta es la cuarta y última vez que el Señor Presidente comparece a los fines señalados en el párrafo precedente.

Insisto en lo pertinente al actual período. Y aún cuando el deber de rendir cuentas se le aplica al Primer Mandatario de la Nación, somos de opinión que por ser ésta la última comparecencia en el período de que se trata, tanto los presentes como el país se merecen que, aún en apretada síntesis, se les de a conocer la labor legislativa producida en dicho período.

El actual Congreso Nacional dirigido por el Partido de la Liberación Dominicana, caracterizado por un proceder y una conducta apegados a la ética y la transparencia, ha emprendido, conocido y aprobado, un conjunto impresionante de iniciativas de variados temas, introducidas, ya fuere por el Poder Ejecutivo, ya fuere por los propias congresistas.

En la dirección de ambas cámaras congresionales, hemos tenido claramente definido en el accionar de todos nuestros actos, el ingrediente moral y ético, lo que ha conducido hacia una percepción de cara a la población, que ha redundado en mejorar de manera considerable, la imagen del Poder Legislativo del Estado Dominicano.

Debido a esa actitud y para solo citar un ejemplo que refuerza y robustece lo que aquí sostenemos, es el siguiente: Al principio de la actual gestión parlamentaria, existían determinadas organizaciones no gubernamentales que eran apadrinadas o propiedad de algunos congresistas de todos los partidos, las cuales se beneficiaban de partidas presupuestarias hasta ese momento.

Las mismas, una vez identificadas, fueron excluídas definitivamente de los presupuestos subsiguientes de la nación, lo que perdura y se mantiene hasta ahora.

Cuando el Lic. Julio César Valentín y nosotros asumimos la dirección de dichas cámaras congresionales, la importantísima Ley de Libre Acceso a la Información Pública, tenía más de dos años de vigencia y, sin embargo, las correspondientes oficinas que manda a aperturar la indicada ley, eran inexistentes tanto en la Cámara de Diputados como en el Senado de la República.

Podemos afirmar sin sonrojos, Señor Presidente, que la prudencia, madurez, sensatez, ecuanimidad y cordura, han caracterizado a las autoridades que han tenido a su cargo la dirección de este importantísimo Poder del Estado en el cuatrienio 2006-2010.

Un dato revelador que así lo avala, lo constituye el hecho de que la división política indiscriminada a que fue sometido el territorio de la República en el pasado, con la creación de numerosos municipios y distritos municipales sin criterio alguno, fue detenida en su totalidad.
En cuanto al componente legislativo, ni hablar.

La labor legisladora llevada a cabo por el Congreso Nacional correspondiente al período 2006-2010 dirigido por el PLD, ha sido inmensa y extraordinaria.

Los tratados internacionales de las más diversas materias ratificados por las autoridades congresionales de que se trata, suman más de cien, óiganlo bién, más del centenar.

Con solo decirles, que muchos de ellos tenían más de treinta y cuarenta años, esperando la aprobación exigida por la Constitución.

Asimismo importa destacar, lo referente a la aprobación de los contratos de transferencia de inmuebles celebrados entre el Estado Dominicano y particulares. Resulta, que de conformidad con la anterior Constitución del año 1966, todos aquellos contratos de inmuebles a los que nos hemos referido que sobrepasasen la suma de veinte mil pesos, debían ser sometidos a la ratificación de la Cámaras.

Pués bien, cuando asumimos nuestras funciones, los contratos que se encontraban pendientes de conocimiento, superaban los seis mil.

Hoy en día podemos afirmar sin ambages ni reticencia, que la labor desarrollada en esta dirección, ronda los cinco mil contratos aprobados, la mayoría de los cuales, involucran a personas de escasos recursos, ya que una gran parte de los mismos, se refieren a viviendas de apartamentos económicos y que necesitan su título de propiedad, para ser tratados y considerados como sujetos de crédito.

Ahora bien, donde en verdad se ha producido una auténtica revolución institucional que ha transformado en gran medida el marco legal y el funcionamiento del aparato estatal dominicano, ha sido en lo atinente a nuevas leyes de cierta trascendencia, las que suman decenas y decenas. Para una simple edificación y muestra, citaremos algunas: La de Presupuesto del Sector Público; Sobre Soborno en el Comercio y en la Inversión; Sobre Compras y Contrataciones de Bienes y Servicios con el Estado; De Implementación del DR-CAFTA; Acuerdo de Libre Comercio con la Unión Europea; de Rectificación Tributaria; la que crea el Ministerio de Hacienda; la que crea el Ministerio de Economía, Planificación y Desarrollo; la de Planificación e Inversión; la de Control Interno y Contraloría General de la República; la que crea el Sistema Integrado de Administración Financiera del Estado; Sobre Crímenes y Delitos de Alta Tecnología; de Recapitalización del Banco Central; de Eficiencia Recaudatoria; de Función Pública; nueva Ley para el Distrito Nacional y los municipios; de Aviación Civil; Sobre Energías Renovables, entre otras no menos importantes.

Por igual, en múltiples materias también de especial envergadura, tenemos las siguientes: La de Competitividad e Innovación Industrial; de Presupuesto Participativo Municipal; la que crea la Jurisdicción Contenciosa, Tributaria y Administrativa; la que crea las Aldeas para Estudiantes Sobresalientes; la que otorga Incentivos a Rentistas y Pensionados de Fuentes Extranjeras; la de Terrorismo y que da origen al Comité Nacional Anti Terrorista; Sobre Arbitraje Comercial; Ley General de Archivo; Del Libro y Bibliotecas; Sobre Defensa de la Competencia; la que crea el Instituto Nacional de Ciencias Forenses; nueva Ley General de Sociedades Comerciales y Empresas de Responsabilidad Limitada; del Consejo Nacional del Dominicano en el Exterior; de Zonas Financieras Internacionales; la que establece un Régimen y un Marco Legal para las Micro, Pequeñas y Medianas Empresas; Sobre el Seguro Agropecuario en la R. D.; Para el Control y Regulación de los Productos Pirotécnicos (Sobre Fuegos Artificiales); al igual que muchas más, cuya mención haría muy extensa la presente descripción.

Como se habrá podido comprobar, Honorable Señor Presidente, estimados congresistas y apreciados invitados, se trata de todo un caudal de leyes de singular y particular trascendencia, que desembocaron en el proceso jamás vivido en la República Dominicana y que culminó el pasado día 26 de enero, fecha en que se conmemora el nacimiento del Padre de la Patria, con la proclamación de una novedosa, moderna y actualizada Constitución.

El rol fiscalizador del Congreso Nacional, también se ha fortalecido considerablemente en el actual período legislativo, con la inclusión en la nueva Constitución de la República, de un conjunto de disposiciones en esa dirección.

Así nos lo confirman, los acápites a, b, c, d, e y f, del numeral 2) de su artículo 93, al igual que los artículos 94 y 95 y sus correspondientes párrafos. Pero, además, en cuanto a este mismo tópico se refiere, no está demás recordar, que fué en el presente período legislativo, donde se celebró y llevó a cabo el único juicio político en la época contemporánea, bajo la observancia de todos los procedimientos constitucionales y legales, incluyendo la preservación del legítimo derecho de defensa de los encausados. Claro que aludimos, al enjuiciamiento de los pasados miembros de la Cámara de Cuentas de la República Dominicana.

Otro aspecto que se ha reforzado a lo interno del Poder Legislativo, está relacionado con la inserción de determinados textos constitucionales, que van en el sentido de incrementar las exigencias para el cumplimiento de las obligaciones, a cargo de los legisladores y legisladoras. Nos referimos a las previsiones contempladas en los artículos 88, 91 y 92 de la Carta Sustantiva, que plantean el deber de asistencia "a las sesiones de las legislaturas", so pena de ser sometidos a juicio político en casos extremos y a la rendición de cuentas que deberán hacer cada año de su gestión, "ante los electores que representan".

Un elemento que no podemos dejar de tocar, es el inherente a la escogencia de los actuales miembros, titulares y suplentes, de la Junta Central Electoral. El Senado de la República, en un proceso sin precedentes en el país, que se hizo acompañar de la celebración de vistas públicas, entrevistas, evaluaciones y del escrutinio de toda la opinión pública, llevó a cabo, sin traumas ni querellas, una elección que mereció el elogio de toda la sociedad dominicana.

Esos hechos ya han hablado y hablan, por sí solos. Esa realidad sobre el trabajo desplegado en estos casi cuatro años, deviene en incontrastable e irrebatible. Tal y como queda demostrado sin discusión alguna, el avance y el progreso que ha acusado el Congreso Nacional en la coyuntura a que nos hemos venido refiriendo, es innegable, absolutamente innegable, aún de aquellos, que, escudados en la mezquindad y la perversidad, se nieguen a reconocerlo.

Honorable Señor Presidente, apreciados congresistas, distinguidos invitados, pueblo dominicano, con la puesta en vigencia de la reciente Constitución el pasado 26 de enero, la presente coyuntura histórica que vive el país, demanda la presencia y la intervención de actores, que no hayan estado al margen de este enjundioso y sustancioso proceso institucional y que, además, tengan una clara y definida visión de cara al futuro de la patria, ya que, al quedar pendiente un largo trecho por recorrer en el área legislativa, pues gran parte de su articulado demanda el conocimiento y aprobación de nuevas leyes, se hace más que necesario e imprescindible la concurrencia de dichos actores, para que ese proceso no corra el riesgo de un eventual descalabro y pueda llegar a feliz término para beneficio de toda la nación.

Lic. Julio César Valentín, Presidente de la Cámara de Diputados, honorables congresistas, se que estarán absolutamente de acuerdo conmigo, en que, por lo narrado y acontecido precedentemente, la satisfacción del deber cumplido, aquí y ahora, en este momento, es de total y extrema complacencia; de que, asimismo, estamos completamente resueltos, listos y preparados, para asumir los retos y desafíos que nos depara el futuro inmediato, los días por venir, en compañía, sí, eso sí, de una franca y sincera vocación de servicio, porque al decir de Don Pedro Albízu Campos, "La Patria es valor y sacrificio" y según Juan Bosch, a "La Patria se le sirve, no se le usa".

¡VIVAN LOS TRINITARIOS INDEPENDENTISTAS!
¡VIVAN DUARTE, SANCHEZ Y MELLA!
¡VIVA LA REPUBLICA DOMINICANA!
Muchas Gracias.
Santo Domingo, D. N.
27 de febrero de 2010.-

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